2006 Extension of the Asplund Library Stockholm, Sweden

Lugar

La Biblioteca Central de Estocolmo es un edificio rotundo si atendemos a su forma y volumen, sutil y delicado en los detalles y sorprendente y majestuoso en sus recorridos internos. Sin que se de uno cuenta circula por su interior con la experiencia de un usuario habitual. Las salas, incluyendo la principal con su elevada rotonda, tienen una dimensión entre lo monumental y lo doméstico. La luz entra para crear una atmósfera apacible y confortable. Da gusto estar allí. Da gusto leer allí.

El edificio tiene una posición estudiada con maestría: su situación en la esquina entre las calles Svengatan y Odengatan, se resuelve con un leve giro de la planta respecto a las alineaciones, lo que permite su vista siempre en escorzo, invitando al viandante y dejando paso a la luz. Por otro lado, al situar su centro geométrico con el eje del Observatorio se genera un amplio espacio respecto a la calle Svengatan ocupado por una escalinata procesional, un zócalo para tiendas y un vacío ajardinado con un estanque.

Perpendicularmente a la calle Odengatan se alinean tres edificios anexos de la biblioteca. Los dos más extremos, construidos en los años treinta, son nobles y severos, sus huecos grandes y ordenados y su construcción sólida; el patio entre ambos es un remanso de paz arbolado. El tercer bloque, más próximo a la biblioteca, construido en los años cincuenta, se sitúa respetando la distancia que había entre los dos primeros, lo cual permite la construcción de un patio de similar carácter al anterior; su forma es mimética con los primeros aunque dispone de una planta más en el mismo volumen; lo que se evidencia en un mayor número y una menor dimensión de los huecos y, por lo tanto, algo menos de majestuosidad. Este edificio se remata con un pabellón adosado perpendicularmente, hacia la biblioteca de Asplund.

Detrás de ellos se eleva la cara norte del talud de la colina del Observatorio, con una pendiente muy empinada, siempre en sombra salvo por sus extremos, que permiten la entrada del sol por la mañana y la tarde. Por el Oeste serpentean unos caminos escalonados hacia la cima y en el Este, formalizando la esquina de la meseta, frente a la Biblioteca y a la altura de los ventanales de la rotonda, hay construido un mirador plano, rematado con la famosa escultura del centauro.

En el subsuelo, casi en la superficie, pasa la línea del ferrocarril suburbano, en diagonal, salvando la planta de la biblioteca pero por debajo de la plaza entre ella y el primero de los edificios paralelos. La manzana se completa con un enorme edificio comercial y de oficinas tras una calle en fondo de saco, propia para operaciones de carga y descarga.

 

Proyecto

La primera decisión de orden estratégico es la conservación de los edificios anexos por varias razones, la primera de las cuales es que existen y son capaces para albergar múltiples funciones debido a su arquitectura, sencilla y clara. Ya se ha comentado la ventaja de su forma y posición respecto al soleamiento de la calle y el carácter apacible de los patios arbolados entre ellos. Además, el mantenimiento de los edificios en la propuesta, contribuye a restar importancia a la nueva edificación que deberá unirlos, disminuirá la competencia formal entre los edificios y permitirá que la Biblioteca construida por Asplund, siga siendo la pieza principal de la ordenación.

La segunda decisión es dejar a la Biblioteca de Asplund exenta y sólo conectada por el subsuelo con el resto de las edificaciones, a pesar de la dificultad del recorrido entre ellas. Creemos que su forma rotunda hay que preservarla y seguir permitiendo la posibilidad de rodear el edificio. De esta manera, la biblioteca actual puede liberarse de usos ajenos a su principal función y su superficie destinarse en exclusiva a biblioteca.

La parte nueva absorberá nuevos usos y vinculará los otros edificios. Albergará un programa dinámico, servirá a la gestión moderna de los depósitos, canalizará las visitas y las circulaciones en general: la cafetería y el restaurante, la subida al parque y la sala de exposiciones. Desde ella se verá, como en una ensoñación las caras sur y oeste de la biblioteca, bañadas por el sol.